lunes, 3 de octubre de 2011

UD1.- Escenarios Escolares

Aquí está lo prometido...
A continuación os presento la primera de las UD que he elaborado para este curso recién estrenado. Está dirigida a alumnado de primer ciclo de primaria y con ella pretendo establecer las bases sobre las que asentaré el trabajo de este curso.

Leedla con detenimiento y placer, y sobre todo, no dudéis en hacer los comentarios que consideréis oportunos. Serán bien recibidos..

Enseguida volveremos.
UD1.- Del recinto de bancos al patio del cole

jueves, 29 de septiembre de 2011

Proyectos e ilusiones para un nuevo curso


Un año más con el comienzo del nuevo curso las ideas, los proyectos, las ilusiones, los deseos y las expectativas personales vuelven a rondar mi cabeza con la esperanza de dar salida, aunque sea poco a poco, a toda ese energía que se acumula en el interior.

Si bien es verdad que vivimos tiempos inciertos, no voy a dejar que la tormenta política y económica que nos rodea empape mis ganas de trabajar y de aprender más y más sobre esta profesión.

Por todo ello, el primero de los proyectos en los que he decidido embarcarme tiene que ver con la constante mejora de mi formación y capacitación académica. Así pues, terminada la diplomatura en Magisterio, considero conveniente adaptar mi titulación al modelo "Bolonia" y obtener el Grado en Ed. Primaria.

Por otra parte, he de reforzar mi competencias comunicativas en lengua extranjera. No puedo pasar por alto el hecho cierto de que los modelos de enseñanza bilingüe se están consolidando día a día en el sistema educativo español. Así pues, conseguir el nivel B1 de la Escuela Oficial de Idiomas me va a permitir acreditarme durante cuatro años para trabajar en esta tipología Centros Escolares.

Y como no..., este curso, como viene siendo habitual, continuaré reuniéndome las tardes de los miércoles con los miembros del Seminario TPC, dirigido y coordinado por el Dr. Vaca Escribano. Nos juntamos en las instalaciones de la E.U.E. de Palencia para investigar y reflexionar sobre el valor de lo corporal y lo motriz como elemento pedagógico en la acción didáctica de los docentes. ¡¡ Gracias por tanto y tan bueno !!

En este sentido, vamos a desarrollar semana a semana un proyecto compartido que nos va a permitir transitar a lo largo del curso académico, por los diferentes procesos de E/A que se dan en EF durante primer año de escolarización. Es decir, con niños/as recién incorporados a la etapa de primaria. El objetivo principal consiste -al calor de la información obtenida de múltiples fuentes- en elaborar, compartir y mejorar (en pulir y limpiar) cada una de las UD por las que va transitando nuestro grupo de alumnos/as a lo largo del curso.

Es un proyecto que me ilusiona y me fascina, ya que me ofrece la posibilidad de poder (re)elaborar mi programación didáctica incorporando la experiencia y los conocimientos de un saber compartido entre diferentes profesionales. Incorporar todo ese saber a mis reflexiones, estudiar las situaciones educativas desde diferentes ópticas, compartir con otros colegas las reflexiones surgidas al calor de la práctica docente, etc. es una oportunidad que incorpora valor añadido (plusvalías) al trabajo de los docentes. Es una experiencia que no puedo dejar escapar...

Así pues, semanal o quincenalmente iré subiendo a este foro cada una de los proyectos de E/A que vayamos elaborando. Serán UD elaboradas por mí, las que yo necesito para mi programación, donde quedan reflejadas mis reflexiones y saberes sobre la EFE. Pero también son el resultado de un trabajo compartido, de un trabajo colaborativo, en el que todos y cada uno de nosotros hemos aportado nuestro pequeño granito de arena.

Solo publicaré documentos elaborados por mí porque considero que no soy competente para difundir públicamente trabajos, informes, textos o documentos realizados por terceras personas. Lo menos que puedo hacer es secundar un escrupuloso respeto por la propiedad intelectual de aquellos profesionales con los que semana a semana comparto tan buenos momentos.

Del mismo modo quiero dejar constancia de mi agradecimiento a todos y cada uno de los miembros del Seminario TPC por darme la oportunidad, un año más, de participar de esta experiencia tan enriquecedora.

Y como es bien sabido que quién mucho abarca poco aprieta creo que con todo esto ya voy bien servido para el curso que acabamos de comenzar. Alcanzar estos tres objetivos: grado, idioma y seminario con el grado de autoexigencia adecuado supondrá el reto a superar este año.

Mientras tanto, aquí seguiré, compartiendo mis reflexiones con todos vosotros, mostrando al mundo no solo lo que ya sé hacer, sino aquello que quiero llegar a SER. Y trabajando duro, día a día, por encontrar una oportunidad laboral, alguien que leyendo estas líneas confie en mis posibilidades y me ayude llevar a las aulas todo aquello que soy como maestro.

"Es la busqueda de la excelencia lo que mueve nuestros actos. No solo se trata de andar, el mérito reside en alcanzar la eficiencia mecánica del movimiento, el gesto correcto, la progresión hacia un desplazamiento más limpio, más puro, más optimo."

Nos vemos en las aulas...

domingo, 21 de agosto de 2011

¡¡ Juventud !! Otro mundo SI es posible

En estos días inciertos, en los que la crisis que vivimos no solo alcanza a los ámbitos institucionales y económicos, sino que lo social, lo humano, lo solidario, parece desvirtuado, encontrarse con personas que ponen sus manos al servicio de los demás supone el único y mejor rayo de esperanza al que como sociedad podemos engancharnos.

Y más aún cuando nos referimos a la juventud. A esa juventud tan de moda en los últimos tiempos: jovenes en paro, jóvenes pasotas, apolíticos, desmotivados, ni-ni's, y todo el amplio elenco de categorías en las que los mayores nos encasillan.

Es esta juventud, la que hace unos meses invadió la Puerta del Sol para hacer pública su protesta por la situación que nos ha tocado vivir. Para gritar que ¡Estamos aquí! y no nos podrán callar.

Esta juventud es también la que este fin de semana recorre las calles de la capital del reino siguiendo las enseñanzas, la palabra evangelizadora del Santo Padre que desde una perspectiva religiosa busca los mismos fines y objetivos: construir un futuro mejor a partir del encuentro con Cristo, que cambia toda la vida.

En cualquier caso, independiemente de cuál sea el motivo que impulsa nuestros actos, hoy día, en nuestras calles, entre nosotros, hay cientos, miles de personas -de jóvenes- que voluntaria y generosamente se dan a los demás ofreciendo su trabajo, sus manos y su corazón.

Personalmente conozco a una compañera de Facultad, recién titulada, como yo, que a sus 22 años ha abandonado un futuro prometedor como maestra, a su familia y seres queridos, a sus amigos y compañeros, para irse a Nicaragua a ir "Abriendo camino" y colaborar con los más pobres de entre los pobres: los niños de la calle.

Desconozco cuáles han sido su motivos, solo sé que allí está, que allí estará una larga temporada y que cada día, de día a día, comerá, dormirá, sonreirá y convivirá con estos niños. Ha publicado un blog donde relata sus experiencias como maestra de estos niños desamparados del mundo.. y en sus palabras, cargadas de afectividad, se nota, se palpa la intensidad de los momentos que ocupan su vida.

Felicidades Raquel, eres todo un ejemplo para nosotros. Tú has tenido el valor de decir que sí, de ponerte el mundo a la espalda y dar el gran salto.

A mis 34 años he de reconocer que muero de envida por estar en tu piel y me lamento sinceramente de no haber hecho a tu edad lo que tú estás haciendo. Tú eres nuestra esperanza y nuestro orgullo. Tú y todos aquellos jóvenes que, como tú, día a día, van poniendo su granito de arena para cambiar las condiciones de vida de aquellos que no tienen nada.

Te auguro un gran futuro, repleto de emociones, de grandes aprendizajes, de momentos duros y de mucho trabajo intenso. Y conociendo lo gran persona que eres, el enorme corazón que tienes y la tremenda energía que corre por tus venas, estoy seguro de que serás Feliz, muy Feliz... y es precisamente eso, lo único que no se puede comprar, ni vender.

Cuida a tus chavales, mímalos, dales lo mejor de ti y, si no es mucho pedir, transmíteles todo el cariño y amor que desde estas tierras castellanas te enviamos todos los que te conocemos y queremos.

Ahí queda todo esto para aquellos que dicen que la juventud de nuestros días ya no es como la de antes... que no se esfuerza, que no lucha, que no tiene ilusiones... Mientras siga habiendo personas -jóvenes y no tan jóvenes- como Raquel, otro mundo es posible.

Muchas gracias por ser como eres..
Un fuerte abrazo.

+Info: http://reichelinseabrecamino.blogspot.com/2011/08/saludos-desde-nicaragua.html?spref=fb

viernes, 1 de julio de 2011

Un merecido descanso

Estas últimas semanas han sido difíciles de superar. Han sido tantos los acontencimientos ocurridos que me resulta complejo poder compartirlos en este foro. Tan solo el paso del tiempo, y el merecido descanso por el duro trabajo realizado me permitiran extraer todos los aprendizajes presentes en estas esperiencias.

Y no me refiero única y exclusivamente a cuestiones académicas o profesionales, sino a todos aquellos aspectos que condicionan y modulan nuestro contexto personal. Somos seres que sentimos, actuamos y reflexionamos sobre nuestro propio yo y el sentido de nuestra vida.

Como hecho más destacable está el cese de mi relación laboral con la empresa en la cual estaba empleado como trabajador indefinido desde hace media docena de años. Mi reciente titulación como maestro y mi intención reconocida de seguir formándome en el proceso de profesionalización docente ha sido argumento más que de sobra para que mi patrón decidiera prescindir de mis servicios y plantarme de patitas en la calle. Inprocedente despido que me ha supuesto más de un dolor de cabeza pero que me ha abierto las puertas a mi nueva vida como maestro.

Superado tan desagradable experiencia, ahora me encuentro en el paro. He pasado a ser uno más de esa interminable lista de personas sin ocupación que no saben a dónde acudir para ganarse el pan de cada día.

Sin embargo, los nuevos proyectos, el nuevo curso escolar, la posibilidad de trabajar en un colegio, etc., son alicientes más que sobrados para seguir trabajando con entusiasmo.

Así pues, dedicaré las próximas semanas a descansar, a reflexionar sobre todo lo ocurrido y a coger fuerzas para el nuevo futuro que se abre ante mí. Luchar por tener un grupo de niños y niñas a mi cargo será el nuevo proyecto al que me entragaré en cuerpo y alma. Tutor o especialista, qué más da, cuando lo que impulsa nuestro ánimo son las ganas de compartir, de crecer, de aprender y de enseñar.

Me despido ya de vosotros, y os espero a la vuelta del nuevo curso con la ilusión de encontraros por estos barrios.

Un fuerte abrazo..
Felices y merecidas vacaciones.

Óscar

viernes, 6 de mayo de 2011

De niños a mayores: Infancia y adolescencia. De los tiempos de socialización sometidos a constricciones múltiples

Unos prefieren el fútbol, otros optan por sentarse a disfrutar de su lectura preferida, los hay que son felices en compañía de sus amigos y hay quien prefiere quedarse con los suyos al calor de una buena conversación. El caso es que a la hora de optar por una u otra opción, en el momento decisivo en el que tomamos las decisiones que caracterizan nuestra personalidad, nuestras conductas o nuestras creencias, el peso de la historia, de nuestra historia personal e intransferible marca la diferencia.

Y es que somos el resultado de nuestros actos. El enorme abanico de experiencias vividas, sentidas e interiorizadas a lo largo de nuestros años de infancia y adolescencia determinan indefectiblemente el resultado de lo que somos, de lo que pensamos, de lo que amamos y respetamos. Somos el fruto de nuestra propia evolución y en el largo camino que nos ha llevado hasta lo que somos, la familia, la escuela y nuestras amistades (también llamado grupos de iguales) marcan los hitos principales que han modelado nuestra propia identidad.         
           
Como individuos autónomos e independientes caracterizados por una identidad propia, única e irrepetible somos tanto en cuanto hemos vivido y experimentado en compañía de estos tres ámbitos de influencia. Y es tal la vinculación que el desarrollo de nuestra personalidad tiene con estas tres esferas que los sociólogos han establecido que forman el conjunto fundamental de agentes a través de los cuales nos incorporamos a la sociedad.

Por eso cuando uno reflexiona sobre como los individuos llegamos a ser personas únicas y singulares llega a la conclusión de que el proceso constante y progresivo vinculado al devenir de nuestra historia muestra una clara influencia no solo de los contextos en los que nos hemos criado desde niños, sino -de lo que es más importante quizás- del hecho de que son el resto de personas con las que hemos compartido nuestra vida (padres, amigos y escuela) lo que determina los rasgos característicos de nuestra personalidad. Sin su aportación e influencia en nuestra evolución social no habríamos sido capaces de descubrirnos e identificar qué clase de persona somos. 

Todo comienza a través de una infancia ligada al vínculo emocional de nuestros padres. El rico universo simbólico que se establece en el marco familiar nos permite desde chicos aceptar como norma natural las rutinas del día a día, cómo comer, cuándo dormir, dónde descansar, porqué jugar, cómo vestirnos, los momentos de penas y alegrías, etc. todo ello recubierto de un dulce y meloso caramelo de afectividad. Este intercambio simbólico, particularista, este flujo de significados, nos facultan para poder ser y estar en sociedad el día de mañana.

Posteriormente, años después, es en la escuela donde volvemos a re-socializarnos adquiriendo las herramientas, competencias, y habilidades necesarias para desenvolvernos con soltura en la cultura que nos ha tocado vivir. A nuestro maestro, a diferencia de nuestros padres, no le amamos, pero cumplimos sus preceptos porque somos conscientes de que sin determinados aprendizajes universales difícilmente podremos insertarnos en la dinámica social.

Y es precisamente aquí, en este contexto tan amplio, complejo y variado de la escuela, de esa escuela institucionalizada que primero nos enseña a sentarnos (parafraseando a Kant) y después nos ayuda a contar y a leer y a escribir, donde entramos en contacto con el resto de iguales, que al igual que nosotros, día a día comparten con el maestro el devenir académico y normativo de la educación formal.

Así pues, el complejo entramado de relaciones afectivas y emocionales creado con nuestros padres deja paso lenta, progresiva e inexorablemente (y muchas veces con no pocos conflictos y contradicciones) a la función socializadora de la escuela en la que no solo aprendemos las reglas básicas de la ciencia sino que nos prepara (algunos preferirían decir que nos adiestran) para sumergirnos e insertarnos armoniosamente en la cultura dominante. Allí, en la escuela, es donde encontramos nuestros primeros amigos. Con ellos nos sentimos identificados, compartimos criterios, valores, gustos y aficiones, encontramos nuestro papel en el grupo, mostramos preferencias personales y nos repartimos el poder en busca de un estatus que nos ayude a identificarnos a nosotros mismos y frente al grupo.

Con toda esta evolución personal y echando la vista a atrás uno llega a preguntarse por la tremenda complejidad del proceso de formación de nuestra propia identidad personal. Y lo que es más importante: ¿cómo desde nuestra función de maestros pertenecientes a la institución escolar podemos llegar a entender, comprender y gestionar el comportamiento y la formación de las identidades personales de nuestros niños y adolescentes?, ¿tan lejos tenemos nuestra propia evolución?...

No podemos dejarnos llevar por valoraciones simplistas que vinculan estereotipos juveniles al comportamiento de nuestros chavales. Hay que ser conscientes que su propio proceso de inserción social, de socialización, está limitado por los mismos ámbitos de influencia, los mismos agentes que intervinieron en nuestro propio devenir. La complejidad de las relaciones personales, efectivas, académicas,  amicales o sexuales que se establecen en el tránsito de la niñez a la edad adulta implica un ejercicio de reflexión profunda por nuestra parte que nos permita entender la realidad en la que se desenvuelve su día a día.

De poco sirve elaborar complejos análisis específicos si carecemos de la visión de conjunto que nos permita entender el problema en su globalidad. Crecer, madurar, aprender e interiorizar las normas y pautas de comportamiento que nos faculten para insertarnos en la sociedad es un trance lo suficientemente complejo y trascendente como para justificarlo con argumentaciones parciales que nos alejan de la realidad.

Nuestros niños y adolescentes de hoy serán nuestros ciudadanos de mañana, y la responsabilidad de acompañarles en ese largo, apasionante y especial viaje está en nuestras manos. No solo por la función docente que como maestros desarrollamos en las aulas, sino por el rol de padres, de amigos, de personas que viven en sociedad y que todos y cada uno de nosotros poseemos. Velar por su equilibrado desarrollo es nuestra responsabilidad. Ofrecerles criterios que les permitan ser ciudadanos críticos, autónomos y socialmente activos está en nuestras manos.

Es por ello que si queremos ofrecerles un mundo mejor que el nosotros hemos heredado está dentro de nuestra responsabilidad poner los medios necesarios para que puedan encontrar su camino con la satisfacción de llegar a ser y de llegar a saber ser buenos ciudadanos.

LAHIRE, B. Infancia y adolescencia. De los tiempos de socialización sometidos a constricciones múltiples. École Normale Supérieure LSH, Lyon. Director del GRS (UMR 5040 CNRS)

lunes, 28 de febrero de 2011

Be water my friend

 

Si tuviera que resumir en pocas palabras lo que han supuesto para mí estas prácticas podría recurrir a la famosa y televisa alocución de Bruce Lee en la que nos anima a fluir con el entorno, a adaptarnos al contexto, a ser uno con el medio y sacar al exterior todo el potencial que llevamos en dentro.

Del mismo modo, mis prácticas escolares se han caracterizado por este constante fluir con el grupo. A lo largo de las semanas me he visto en la necesidad de fundirme con todos y cada uno de mis alumnos. Gracias a ello he podido extraer el máximo potencial educativo de las situaciones escolares vividas en el cole. Y la experiencia ha sido fantástica.

A lo largo de los días he ido sufriendo una particular metamorfosis. Compaginar estudios y trabajo nunca ha sido fácil para mí. Formarme como maestro implica mucho más que adquirir unos determinados conocimientos más o menos específicos relacionados con la educación. Implica, como no puede ser de otra forma, cambiar la actitud frente a la vida, frente a los problemas y dificultades. Ver el mundo en positivo (que no de color de rosa). Supone conocer, valorar, sentir y hacer propia la dimensión emocional del magisterio y llevarlo a tu vida privada para que impregne y empape todos los ámbitos de tu existencia, todas tus acciones.

Precisamente por todo ello, cuando asumí como propio el reto de ser maestro sabía que el tránsito hacia esta profesión supondría plantarle cara a la vida con los mismos argumentos y actitudes con las que uno se enfrenta (admitamos ocasionalmente este término como válido) al grupo aula. Por muchos problemas que me pudiera causar. Así pues, mi contexto laboral ha determinado y condicionado mi forma de ver y entender la realidad del magisterio.

Por otra parte, mis responsabilidades familiares y mi recién estrenada paternidad, ha supuesto un potente acicate que sistemática y repetidamente golpea mi conciencia y mi corazón impulsándome en cada paso, cada sendero que tengo que recorrer. Tener este hijo me ha puesto en la necesidad de acercarme al magisterio no solo bajo un interés profesional, sino como la mejor herramienta a mi alcance para formarme y aprender a ser un buen padre.

Por todo ello, al contrastar mi contexto personal con el ámbito educativo en el cual he trabajado me ha ayudado a reconocer que si una palabra resume a la perfección lo que han sido estas semanas (y yo incluiría estos tres años de estudios universitarios) es el término EVOLUCIÓN.

Día a día, por momentos, conscientemente en una ocasiones y más disimuladamente en otras he ido convirtiéndome en agua y me he ido adaptando al recipiente, al envoltorio que mis chavales han ido modelando con sus manos. El proceso ha sido espectacular. Poco a poco sus gestos, sus miradas, sus acciones han ido modulando la manera de ver la realidad. La dimensión afectiva que se establece entre alumnado y profesor me ha servido de palanca, de punto de apoyo sobre el que construir el resto de mis prácticas. La escuela es algo más que cuatro paredes y un tejado... Son los niños y niñas que viven y aprenden en su interior los que día a día construyen  no solo su propio aprendizaje, sino el nuestro (el de sus maestros y maestras). Son los auténticos protagonistas de esta historia. 

Os puedo asegurar que más he aprendido yo de ellos en estas semanas que ellos de mí.

Y este cambio, esta evolución, esta metamorfosis, actúa sistemática y contundentemente en la raíz del problema: ¿cómo llegar a ser un buen maestro?

Me resulta curioso comprobar cómo lo que antes me suponía un problema ahora no es más que algo anecdótico o singular. Cuando eres agua y fluyes con el grupo fijas tu foco en lo realmente importante. No te preocupan tus problemas, o las dificultades que te encuentras en el aula. La realidad escolar se ve desde otra perspectiva desde la que todo es posible y realizable. Ya no importa tanto el contenido que uno debe impartir, sino como lo impartes. Llegados a este punto, cualquier actividad, cualquier materia se convierte en un mundo fantástico que hay que descubrir en compañía de tus alumnos.

Ellos aprenden y disfrutan. Tú eres feliz. Y entre todos construimos un futuro más prospero y prometedor.
Como dijo Bruce Lee en una ocasión: Be water my friend.

viernes, 25 de febrero de 2011

Crónica de una despedida anunciada...

Hoy es uno de esos días en los que a priori no se me ocurre ningún argumento potente sobre el que reflexionar. La mañana ha transcurrido con su agitada normalidad. Las rutinas, las tareas, las carreras y el alboroto en las aulas ha sido el de todos los días. Quizás el bullicio y nerviosismo ha sido algo más intenso por encontrarnos a las puertas de otro largo fin de semana. Los chavales estaban emocionados y contentos, deseosos de que fueran las dos y media de la tarde para irse a sus quehaceres, prepararse para ir al pueblo con sus padres, bajar de compras a la Ciudad, jugar con los amigos en las eras del pueblo o simplemente estar en casa con sus familias.

El caso es que hoy ha sido uno de esos días en los que se puede saborear el dulzor de la docencia. Es como una suave brisa veraniega que te alcanza sin apenas darte cuenta pero que te hace disfrutar de todo el placer de las tardes estivales. Así me siento hoy. Ya no pienso en tareas, ni castigos, ni en corregir deberes, ni en cuidar mi voz al impartir clase, etc. todo, surge de forma natural y espontanea. Y el lento e inexorable devenir de las sesiones va fluyendo calmada y relajantemente de una actividad a otra, de una propuesta a otra. ¡ Es un placer vivir así !

 Al final me he encontrado con el grupo, y lo más importante, ellos me han encontrado a mí. Me quieren y me respetan, me lo dicen, incluso alguno busca mi mano, mi mirada de complicidad, regalándome sonrisas de cariño, palabras de afecto que van directas a mi corazón. Todos sabíamos que llegaría el día en el que me tendría que ir, pero hoy, a las puertas de ese momento, todos desearíamos poder seguir muchas mañanas más. Aprendiendo cosas nuevas, compartiendo consejos y recomendaciones, formándonos en valores, descubriendo lo que realmente significa el respeto, la tolerancia, la amistad. Miles son los contenidos que los maestros debemos enseñar.

Hoy mis niños se han echado en mis brazos buscando mi cariño. Saben que me voy a ir, saben que ya no estaré mucho más tiempo entre ellos. Y a mí me han convertido en el maestro más feliz del mundo. Sus inquietas cabecitas se han propuesto regalarme un mural de dibujos, elaborado con sus jóvenes e inexpertas manos y repleto de garabatos, recortes y adhesivos. Incluso alguna "be" aparecerá por "uve". Pero no me importa, para mí es gloria bendita. Querían guardarlo en secreto, que fuera una sorpresa. Pero la emoción les puede y quien más quien menos corre alocadamente a contarme el secreto que tan celosamente guardan, entre los gritos y las arengas de sus compañeros, que les interpelan para que controlen sus corazones inquietos.


Hoy ha sido el comienzo de una muerte anunciada, la crónica de una despedida. Hoy he sentido pena y frustración por tener que dejar tanto y tan bueno. Hoy he sido feliz en el aula, con mis niños y niñas. Hoy me han dejado ser maestro. Gracias a todos ellos por todo lo que he aprendido y disfrutado a su lado.

No sé que más contar. El próximo lunes volveremos con la rutina. Con los exámenes de tablas, el concurso de números, las dramatizaciones de lengua, la sala de informática, el bibliobús, los recreos en el aula castigados por no hacer las tareas, las risas y carreras por los pasillos, etc. El lunes volveré a darles clase de mate, de lengua, de cono o de lo que sea menester. Pero el lunes, al igual que durante el día de hoy, todos volveremos a sentir ese dulzor amargo de las despedidas anunciadas.

Como le dije a mi tutora antes de marcharnos a casa... Si me dejaran venir, vendría hasta gratis porque el auténtico valor de este trabajo no es la paga mensual, sino las toneladas de emoción, cariño y felicidad que uno obtiene de sus alumnos. Os puedo asegurar que el que ha probado esta miel no quiere otro manjar.